El bajo fretless
Iñigo Corcuera Profesor de Bajo Eléctrico en MrJam CMM

El bajo fretless o sin trastes es un instrumento que casi todos los bajistas toman con, como mínimo, cierto respeto. Veamos en qué medida hay razones para ello y en qué medida hay algo de exageración.
Comencemos por lo obvio: la única diferencia con respecto a un bajo con trastes es exactamente eso, la falta de trastes. Originalmente, el bajo eléctrico se desarrolla a partir del instrumento acústico, el contrabajo, por la necesidad de ser amplificado. En 1951 Leo Fender desarrolla el primer bajo eléctrico y lo denomina Precision. Esta denominación no es debida a su forma, a la inclusión de pastillas o a que se puede sujetar con una bandolera como una guitarra, sino a la precisión con la que podemos acceder a las notas del mástil dado que este incorpora trastes como una guitarra. Al existir estos, la pulsación que se realiza en cada espacio resultante entre traste y traste es irrelevante, dado que la cuerda se apoya en el vecino traste independientemente de donde coloquemos nuestro dedo (fig.1).  Así, la nota producida tiene una afinación precisa. Sin embargo, en un bajo fretless la posición del dedo en el mástil es crucial para que la nota esté o no afinada, dado que es el único elemento determinante para producir su correcta entonación. Su sonido característico es debido a que dicha nota se produce por contacto directo con la madera del mástil (fig.2 y fig.3) y a que el más mínimo movimiento de nuestro dedo hará que la altura de la nota varíe. De esta forma y añadiendo la técnica de vibrato propia de otros instrumentos de cuerda como el violín, violoncello o contrabajo, conseguiremos ese sonido tan característico.
Por lo tanto, mientras que en un bajo eléctrico con pulsar las notas correctas es suficiente, en un bajo sin trastes debemos estar siempre atentos a la afinación resultante con respecto a los demás instrumentos, dado que aunque coloquemos los dedos en el lugar "correcto" sólo el oído nos va a decir si es así o no.
Además, en el "más difícil todavía", muchos de los mástiles de bajos sin trastes no tienen la más mínima indicación de dónde podrían estar las notas tal y como ocurre en bajos con trastes (marcas en los trastes 3,5,7, 9, 12, etc. y marcas en el lateral del mástil). De unos años a esta parte se han hecho populares los mástiles donde están pintados los sitios donde deberían estar los trastes (fig.4), de modo que es fácil saber sobre qué "traste" estamos, aunque, claro está, dado que son pintados no afectan a la entonación de la nota y por lo tanto debemos guiarnos del oído.
A nivel práctico y a partir de mi experiencia, hay que sopesar la utilización de este instrumento. Puede ser muy expresivo realizando líneas de bajo melódicas pero menos o nada adecuado si lo que necesitamos es tocar una sola nota durante un tiempo prolongado. Tremendamente útil para un grupo con sólo una voz pero muy difícil de ajustar si el grupo lo componen varias voces.

A nivel técnico podemos ampliar su sonido aplicando un octavador y tocando una octava por encima de lo habitual y/o con un efecto chorus para abrir aun más su sonido.
Con este instrumento han demostrado su creatividad Jaco Pastorius, Pino Palladino o Michael Manring, todos de ellos de escucha obligada.
© 2008 MrJam CMM |